Mucho se ha dicho hasta hoy
Pero retomarlo quiero
Con miedo por la vida voy
Cada día que vivo un poco muero
Ayer mientras me comía una fruta
Caminando a la orilla de la vía
Un motociclista hijo de puta
Me golpeo, que piedra, que ironía
Y es que la muerte nos persigue a diario
Con su trinche en mano a donde vamos
En ocasiones mete serpientes en armarios
Y hasta en el sanitario o en el lavamanos
La muerte casi nunca avisa
Nos toma por sorpresa donde estamos;
En la cama, una hamaca, el piso, o la cornisa
Si estamos en la casa o si de paseo nos vamos
Pero si nos avisa la cuestión es peor
Nos amargaremos los días que nos queden
Pensando en lo que no hicimos y sentiremos dolor
Mejor que sea sorpresa y que brinden los que queden
Con el vino de nuestra cava y al calor
De una fogata si se atreven
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