lunes, 1 de junio de 2009

LA MUERTE DE NUEVO

Mucho se ha dicho hasta hoy
Pero retomarlo quiero
Con miedo por la vida voy
Cada día que vivo un poco muero

Ayer mientras me comía una fruta
Caminando a la orilla de la vía
Un motociclista hijo de puta
Me golpeo, que piedra, que ironía

Y es que la muerte nos persigue a diario
Con su trinche en mano a donde vamos
En ocasiones mete serpientes en armarios
Y hasta en el sanitario o en el lavamanos

La muerte casi nunca avisa
Nos toma por sorpresa donde estamos;
En la cama, una hamaca, el piso, o la cornisa
Si estamos en la casa o si de paseo nos vamos

Pero si nos avisa la cuestión es peor
Nos amargaremos los días que nos queden
Pensando en lo que no hicimos y sentiremos dolor
Mejor que sea sorpresa y que brinden los que queden
Con el vino de nuestra cava y al calor
De una fogata si se atreven

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